AIMME prueba la resistencia de los grifos de cerveza con ensayos de más de 6 días de duración

aimme_webChiringuitos de playa con sal, humedad, arena, sol; terrazas de verano con temperaturas de 40 grados; verbenas populares; bares y tascas diseminados por todo el país. En cada uno de estos lugares hay un factor común: el grifo de cerveza.

Pero estos grifos son productos fabricados con materiales metálicos que sufren todas las condiciones climáticas y que deben garantizar su buen estado, precisamente porque están en contacto con un alimento. También porque las condiciones meteorológicas producen un desgaste estético. Y a nadie le apetece tomarse una cerveza que sale de un grifo corroído.

 Cámara salina

Para asegurar a fabricantes y distribuidores de bebidas la resistencia de estos grifos, AIMME cuenta en sus laboratorios con cámaras en las que se somete a pruebas extremas a los grifos de cerveza para comprobar cómo se comportarán en las situaciones más adversas.

Y una de las pruebas más agresivas es someter a los grifos y logotipos cromados de las marcas a seis días ininterrumpidos a un ambiente salino que reproduce esos ambientes más difíciles.

Esta prueba intensifica las condiciones que un grifo de cerveza experimentará a lo largo de una temporada de verano y permite conocer su resistencia.

Para Carmen Caniego, responsable del Laboratorio de Corrosión de AIMME “en general los fabricantes nos piden que sometamos a los grifos de cerveza a las pruebas más agresivas, porque así tienen la certeza de que aguantarán en las condiciones más desfavorables. Hay ocasiones en las que estos productos van a instalarse en el interior de un restaurante, y que no tendrán que soportan ni las temperaturas ni la agresión de otros agentes. Sin embargo los fabricantes y los distribuidores prefieren asegurarse su buen estado con las pruebas más duras”.

Caniego confirma que “de este modo, este laboratorio de AIMME contribuye a que los fabricantes y/o distribuidores de estos productos puedan suministrar grifos de cerveza que mantendrán sus propiedades estéticas, provocando así la percepción positiva en el consumidor de que todo el dispositivo está en perfecto estado”.

 

Asegurar la calidad:

Para Eduardo López, responsable de Producción de la empresa Exclusivas JJL, dedicada a la fabricación de grifos de cerveza “estas pruebas nos permiten dar seguridad de la calidad de los productos, cuyo destino final son los bares y restaurantes de todo el territorio nacional y el extranjero”.Las pruebas nos permiten testar dos características de nuestros productos: la estética y la funcional y ambas tienen que resistir las condiciones de temperatura y humedad de cada entorno. Con las pruebas que realizamos en los laboratorios de AIMME estimamos la resistencia que tienen los diferentes tratamientos superficiales que aplicamos a los grifos, a la corrosión en el tiempo”.

López, cuya empresa provee a las cerveceras los dispensadores, accesorios de marca y grifos que éstas colocan en su destino final, asegura que dichos ensayos “resultan fundamentales para confirmar que el acabado de la superficie que le damos a los grifos mantiene una adecuada resistencia anticorrosión”.

También ha confirmado que ellos mismos solicitan que se realicen las pruebas más agresivas, “incluso con condiciones atmosféricas que no son las habituales, para estar seguros que los productos cumplen con los estándares de calidad más exigentes, tanto en su función estética, como en su función de dispensador de cerveza”.