Soluciones como las cubiertas ajardinadas o la regeneración de taludes ayudan a la mejora del clima en las ciudades

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La incorporación de cubiertas ajardinadas en edificios, el desarrollo de jardines verticales o la regeneración de taludes inertes son algunas de las soluciones que ofrece la bioingeniería actual para mejorar la calidad de vida y el clima en las ciudades. Así lo afirma un trabajo de la empresa Grupo Projar que analiza las modalidades que actualmente se pueden ofrecer para mejorar el ambiente en las zonas urbanas, cada vez más pobladas.

Según el experto de Caima, la consultora medioambiental de Grupo Projar, Francisco Pérez, la previsión es que en 2025 el 65% de la población resida en zonas urbanas, por lo que será más necesario “convertir los edificios en biotopos, es decir, islas verdes que ayuden a hacer más habitables las ciudades”.

Las soluciones que actualmente ofrece la bioingeniería pasan por el uso de las cubiertas de los edificios como jardines, de tal manera que ese espacio se recupere como zona verde. Así, en España ya son varias las autoridades administrativas que han apostado por este sistema en edificios como centros hospitalarios (Hospital Can Mises en Ibiza), edificios docentes (el Centro de Investigaciones de la Universidad de Álava con una cubierta de 2.450 metros cuadrados), así como varios colegios en toda la geografía española.

Otra solución para la mejora de la calidad de vida de las ciudades reside en la posibilidad de ajardinar paredes y zonas verticales. Así, gracias al uso de geotextiles y mantas de riego, unidos a avanzados sistema de hidroponía, es posible contar con jardines en las paredes, tanto en el exterior como en el interior de los edificios. Asimismo, mediante sistemas de mallas tridimensionales y posterior incorporación de sustratos, se consigue   la revegetación de taludes y muros inertes (sin ninguna posibilidad de albergar vegetación).

Este sistema permite ajardinar entornos urbanos afectados por obras e infraestructuras, e integrarlas en el paisaje.

Para Francisco Pérez, de Grupo Projar “nuestro reto es conseguir la ciudad más ecológica y habitable, introduciendo pequeños biotopos dentro de las ciudades. Contamos ya con la tecnología que nos permite hacerlo y falta que, tanto los ciudadanos como la adminsitración, sean conscientes de todas las posibilidades que ofrece la bioingeniería”.

Sobre Grupo Projar:

Grupo Projar nació en 1972 para dedicarse a la extracción de turba, material orgánico que se emplea como combustible y para la obtención de sustratos. El crecimiento de la compañía ha sido constante y en los años 80 abrió dos centros logísticos en Almería y Murcia. Actualmente cuenta con instalaciones en Madrid, Almería –fábrica y centro logístico-, Málaga, Lisboa y Barcelona. En esa misma década nació una división de medio ambiente que ha convertido a la compañía en un referente en el sector de la bioingeniería y la restauración ambiental a nivel nacional. Cuenta con filiales en Sri Lanka, en la India y en Brasil.

Además, recientemente, ha adquirido la empresa Paimed para poder ofrecer proyectos y servicios paisajísticos completos.

El conjunto del grupo consiguió una facturación en 2013 de 14 millones de euros y cuenta con 230 empleados.